Somos una unidad indivisible de alma / espíritu, biología, psique y energía.

Tenemos la ilusión que aquello que eludimos no existe o no tiene implicaciones graves, cuando la mayor parte del sufrimiento humano, consiste en la resistencia auto ejercida contra las circunstancias vividas.

Esta resistencia la expresamos a través de sentimientos secundarios tales como la rabia, los reproches, la venganza, el enojo, entre otros.
Estos sentimientos son dramáticos y duran mucho tiempo. Sirven para justificar el problema y que nada cambie. Son sentimientos auto-compasivos y comunican que uno mismo no puede actuar y que está a la espera de que “el otro” haga algo por mí.

Estos sentimientos se viven con ojos cerrados, siempre en relación a imágenes interiores, que nos mantienen ligados al pasado y que son inconscientes

Las emociones negativas como el dolor, la tristeza, la desolación, desesperanza, stress, nervios, nostalgia, etc., nos sacan fuerzas, consumen nuestra energía al servicio de la resistencia, resultando en un estado de sufrimiento, que puede prolongarse toda la vida.

Cuando los liberamos, recuperamos la fuerza que lleva a la acción

Hay un hilo invisible que vincula un sufrimiento actual con uno anterior no reconocido y en las sesiones de Terapia vamos a la memoria dormida, “codificada”, hasta tocarlos, confrontándolo para liberar la emoción y que el sufrimiento cese, así el espíritu descansa, el cuerpo sana, la psique se fortalece y recuperamos nuestra energía e impulso de vida.

Regresar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *